Alumbramiento
Una vez se ha producido el nacimiento del bebé, cortado el cordón umbilical, el útero queda mucho más hueco y sufre una retracción para adaptarse a su menor contenido. Esto hace que disminuya la zona de inserción de la placenta, facilitando su desprendimiento y posterior expulsión, juntamente a las membranas y los restos del cordón. Esta fase de desprendimiento y expulsión se denomina “alumbramiento”.
Después de la salida del bebé, y mientras se le están dando los primeros cuidados y se coloca sobre el pecho de la madre, las contracciones uterinas vuelven para conseguir la expulsión de la placenta, membranas y el resto del cordón, con lo que finaliza el alumbramiento.
En esta fase de alumbramiento no es necesario recurrir específicamente a un factor de ayuda externo, tan solo habrá que mantener el cuerpo en reposo, lo cual no resultará difícil tras el esfuerzo y cuando al fin estamos con nuestro bebé.
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